La igualdad también va de participar
La experiencia vivida en Alburquerque demuestra que cuando se abren espacios reales de participación, las personas participan. No porque se les obligue, sino porque profundamente lo desean. Podríamos decir más, participan porque lo necesitan.
En tiempos de polarización y desencanto, facilitar el diálogo y la creación colectiva no es solo una estrategia política: es una forma de satisfacer necesidades humanas básicas. Es cuidarnos.
Desde el año 2018 formamos parte de una coordinadora feminista que aglutina la mayoría de asociaciones y algunas de las principales instituciones públicas de Alburquerque. Desde el año 2023 esta coordinadora denominada “Unión Violeta” ha gestionado de manera participativa los fondos del Pacto de Estado que recibe el Ayuntamiento de Alburquerque para la lucha contra la Violencia de Género.
Para evitar caer en “el hacer” a base de ocurrencias y utilizar los fondos de la manera más eficiente y transformadora posible se decidió realizar un diagnóstico participativo que permitiera diseñar las políticas de igualdad y erradicación de cualquier violencia patriarcal.
En mayo de 2024 decidimos celebrar las I Jornadas Técnicas de Diagnóstico sobre Igualdad, con la participación de más de 60 personas representantes de todos los sectores sociales del pueblo. Desde el ámbito educativo hasta el deportivo, pasando por asociaciones culturales, empresariales y de cuidados, nos reunimos para reflexionar, compartir y construir propuestas concretas.
La jornada fue muy bien valorada y tuvo como uno de sus resultados un informe de diagnóstico muy exhaustivo con orientaciones para futuras acciones. Pero hubo otros muchos resultados que se ejemplifican muy bien en los comentarios de evaluación de las personas asistentes:
- La visibilidad y puesta en valor de la lucha feminista local: “Unión Violeta entró en los oídos de mucha gente y sirvió para que se valorara su trabajo”.
- Consciencia de la influencia de discursos dominantes y apertura al diálogo y al cambio: “He estado muy a gusto y eso que mis ideas son algunas distintas, pero es que a lo mejor tengo una venda puesta en los ojos y no veo más allá”.
- La constatación de que los medios importan, que es necesario cuidar los procesos de diálogo: “Buena organización, amabilidad y accesibilidad. La metodología aporta la libertad necesaria para expresarnos.”
- Que existen barreras emocionales para participar, en un ambiente de crispación nos da miedo opinar. Pero que tenemos saberes para poder crear espacios de libertad y seguridad: “Metodología muy agradable y relajante para poder aportar opiniones sin miedo.”
- Que cuando tenemos un objetivo común, hay predisposición al diálogo, a la escucha a la construcción colectiva. “Agradezco este tipo de participación que permite hacer en debate diferentes puntos de vista. Entre todas aportamos para soluciones conjuntas”.
- Que los espacios de participación promueven la buena convivencia: “Me ha servido para conocer las realidades de otras personas”, “Me ha gustado mucho encontrarme con gente de diferentes ámbitos”.
- Que cuando vemos que la participación es real, que nuestra opinión cuenta, que no estamos perdiendo el tiempo, queremos estar, no escatimamos y queremos participar: “Gente que vino por compromiso y al final se enganchó, les gustó y se quedaron”.
- Que como dice Chantal Mouffe la democracia radical consiste en abrirse a la pluralidad de voces y conflictos, no cerrarse en consensos vacíos.
Y podríamos añadir, que hubo mucha gente que pidió más espacios de este tipo, que pidió más tiempo y que cuando se presentó el informe unos meses más tarde repitieron y asistieron a la jornada de trabajo que llamamos “Un puente hacia la igualdad”.
El puente simboliza el tránsito entre lo que somos y lo que queremos ser. Entre el lugar en el que estamos y el que queremos alcanzar. Las partes del puente sirvieron para priorizar las distintas acciones propuestas, los pilares simbolizaban aquellas acciones fundamentales sin las cuales no podemos construir la igualdad, los arcos que sustentan el peso nos permiten seguir avanzando y otros elementos como las barandillas que pueden resultar más accesorios, facilitan el camino.
Y así,diseñamos una estrategia que a 5 años establece las políticas de igualdad de nuestra población. Lo hicimos entre muchos y muchas, pero no entre todas.
No entre todas porque evaluamos que faltaban las migrantes, que trabajan internas o en el campo y no las vemos pero están, que faltaban muchos hombres que siguen sin sentirse interpelados cuando hablamos de igualdad, que faltaban las cuidadoras de las personas dependientes de todas las edades, las personas con discapacidad, las personas jóvenes, las disidencias de género, de sexo… que habíamos intentado integrar una mirada interseccional al proceso, pero que no podíamos sustituir estas voces, estas miradas, estas experiencias. Y que por ello, nuestro puente no está terminado, que hay que seguir poniendo los andamios y puntales para poder construirlo entre todes, todos y todas.
Por ello estamos, planteándonos cómo abordar el reto de facilitar la participación de todas aquellas personas que lo tienen difícil. Cómo integrar las voces de aquellas personas a quienes el sistema les niega el derecho básico, la necesidad humana de participar. Nosotras como coordinadora feminista local no queremos reproducir las injusticias del sistema, sino que estamos construyendo el puente que nos lleve a la otra orilla, porque la revolución también era esto, ya la hemos empezado y será feminista o no será.