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¿Qué hace el Cala por el planeta y por las personas?

En esta semana el grupo de la Universidad de Extremadura apoyado por Ongawa, #GlobalChallenge, dentro de la Actividad TOMA LA PALABRA, nos plateaba el reto de hablar durante 20 minutos sobre ¿Qué hace el Cala por el planeta y por las personas?

Queríamos compartir algunas de nuestras reflexiones:

Como Colectivo Alternativo de aprendizajes intentamos analizar la realidad y promover su transformación desde una perspectiva ecofeminista.

Teniendo en cuenta que somos ecodependientes, dependemos de la naturaleza y formamos parte de ella, una naturaleza que tiene los recursos finitos y que no puede asimilar más el estilo de vida de las personas y sociedades enriquecidas. Un estilo de vida basado en un sistema socioeconómico y cultural, en el que lo que prima es cuanto más mejor, sin importar el daño que se haga: al ecosistema, a otras especies, a otras poblaciones de otros lugares o a generaciones futuras.

También sin olvidar que somos interdependientes, nos necesitamos las unas a las otras, somos cuerpos y vidas vulnerables que necesitan de cuidados, que actualmente están repartidos de forma injusta, asumiendo este cuidado de forma mayoritaria las mujeres y sobre todo las mujeres empobrecidas.

(Recomendamos escuchar a Yayo Herrero para profundizar)

Intentamos trabajar desde dos caminos, que consideramos que se complementan y son necesarios ambos para la transformación, aunque entendemos que cada persona y cada colectivo puede tender a uno más que al otro: el camino de la la resistencia y el de la creación.

Resistir para ser cada vez menos cómplices (activos y pasivos) con este sistema macabro, trabajando para generar conciencia crítica, propiciando análisis complejos uniendo lo local con lo global, teniendo en cuenta diferentes análisis (cognitivos, emocionales, ideológicos. ..), trabajando a partir de la educomunicacion para ser menos manipulables…

Vemos necesario con esa visión crítica, acercarnos a problemáticas concretas, entre ellas el cambio climático, pero desde un análisis amplio y complejo, que incorpore toda la crisis climática, como se expresa en el manifiesto al que como Cala nos hemos adherido.

La crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado actual, pone en riesgo la supervivencia humana y la de un gran número de otras especies y ecosistemas, afectando especialmente a las poblaciones más empobrecidas y vulnerables.

Desde hace décadas la comunidad científica alerta del deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático. Los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES (Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos) señalan que cerca de un millón de especies entre animales y plantas se encuentran al borde de la extinción como consecuencia de las actividades humanas. Asimismo, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado agosto, señala que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es el único modo de mantener el calentamiento global por debajo de los críticos  1,5 °C.

En el escenario actual nos preocupa y seguimos defendiendo la justicia social, pero como expresa Alicia H. Puelo en su último libro “Claves Ecofeministas, Para rebeldes que aman la Tierra y los animales(Aquí puedes escuchar el podcast de la presentación), debemos hablar de Ecojusticia, reflejando el conflicto ecológico distributivo. La constatación de injusticia en la distribución de daños y beneficios en el uso económico de los bienes ecológicos.

Para nosotras y nosotros, resistir también es seguir habitando el mundo rural, priorizar trabajar dentro del mismo, desde el respeto y el apoyo a un mundo rural vivo.

En el camino de la creación, intentamos crear condiciones personales y grupales para generar realidades alternativas.

Nos recordaba una compañera esta gran frase de Eduardo Galeano

Nosotras y nosotros apostamos, por otras formas de funcionar en grupo, de comunicarnos, tomar decisiones y gestionar los conflictos y de implicarnos en la realidad a través de la acción individual y colectiva.

Formas más horizontales, que promuevan el desarrollo personal y colectivo como algo necesario, sin violencia de ninguna clase, desde el apoyo mutuo, la comunicación noviolenta, aprendiendo a negociar, a expresar nuestras necesidades, a confrontar de forma pacífica y a desobedecer cuando lo consideramos necesario… creemos que son necesarias en la actualidad y que van a ser muy útiles en una situación de colapso más aguda (recomendamos leer el artículo de Luis González Reyes: Estrategias para tiempos de colapso civilizatorio), puesto que se nos plantearán muchos conflictos, y nos encantaría que se pudieran gestionar de forma noviolenta, y desde el Cala, creemos que es algo en donde podemos aportar.

¿Qué hace el Cala por el planeta y por las personas?

Para finalizar nos parece fundamental, recalcar la importancia de replantearnos como grupo, revisarnos, incluso para darnos cuenta, que algunas veces podríamos hacer más por el planeta y por las personas, y sin fustigarnos, seguir tomando decisiones y tratando de llevarlas a la práctica con humildad, alegría y fuerza.

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