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Una semana de intercambios, culturas, ideas, costumbres, pero sobre todo… sonrisas!

La experiencia de pocos días en un pueblecito de España en compañía de chicas y chicos especiales.

Esta es la crónica de la formación a la llegada de nuestra voluntaria europea Francesca Rossi. Francesca pertenece a la asociación italiana Vedogiovane Asti. Gracias al programa Erasmus+ que permite la movilidad de la juventud europea a través de estancias en organizaciones podremos disfrutar de la presencia de Francesca hasta el mes de Agosto. El Servicio de Voluntariado Europeo es una gran oportunidad para la formación práctica y vivencial, pero también es una gran experiencia de vida, como nos cuenta Francesca en este artículo:

La primera semana de noviembre Marco, mi compañero de actividad, y yo nos reunimos con otros 27 jóvenes de toda Europa que están trabajando también en un proyecto SVE en Navarredonda de Gredos, un pueblecito cerca de Ávila, en el centro-oeste de España para hacer una semana de formación del proyecto Erasmus+.
Han sido días verdaderamente emocionantes. Cada día teníamos un programa a seguir con actividades diferentes en un determinado tiempo.

Todos los trabajos fueron muy interesantes y agradables. Tuvimos la oportunidad de trabajar en estrecho contacto con la naturaleza, ya que muchas actividades se desarrollaban en el bosque, en el campo o en los parques del pueblecito, pero al mismo tiempo también en lugares cerrados, como la sala del albergue donde nos albergábamos. Trabajábamos en dos o más grupos, en pareja y también solos. Gracias a las actividades desarrolladas hemos aumentado nuestro conocimiento de los varios proyectos para jóvenes que ofrece la Unión Europea, hemos aprendido nuevos conceptos, nuevos juegos, pero sobretodo hemos confrontado nuestras culturas, nuestras costumbres, y nuestras ideas.

Estaban presentes jóvenes de toda Europa: portugueses, griegos, ucranianos, húngaros, polacos, franceses, italianos, serbios, letones, y esto ha permitido hacer luz sobre nuestras culturas y nuestros diversos estilos de vida. Un día, por ejemplo, nos dedicamos a la danza y a los bailes típicos de cada país, otro día a la cocina y otro a la lengua que se habla en cada nación y llegamos a tener alguna «lección» de gramática entre amigos.

La experiencia más bella y entusiasmante ha sido conocer a tantos jóvenes que nunca había visto, de otras nacionalidades, que hablan otros idiomas. Creo que es fantástico aprender gracias a la sencillez de las personas, a su modo de hacer y por estar juntos.

Ha sido una experiencia inolvidable que me llevaré dentro, no solo por la información aprendida, sino por el intercambio de ideas y sobre todo por las amistades surgidas con mucha sencillez y sonrisas.

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