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Estrategias contra la comunicación manipulativa y que incita al odio

En el módulo 3 de nuestro curso Educomunicación o Barbarie hablamos con Ángel Madero de Stop Rumores sobre las estrategias antirrumores. Estas estrategias están por toda España y no son suficientes porque cada vez son más necesarias. Os vamos a resumir lo que nos contaba en el encuentro online que tuvimos con él.

Se iniciaron en algunos ayuntamientos como el de Barcelona para resolver las tensiones entre la población que había crecido ahí con la población migrante a causa de los rumores y la información xenófoba y racista que circulaba en las barriadas de estas ciudades. El objetivo era acercarse a la población, al vecindario, de una forma distinta  que no fuese decirle directamente a la persona que es racista, porque eso genera un rechazo inmediato y en seguida aparecen mecanismos de defensa por lo que ya no querríamos escuchar el mensaje. Es por esto que se generaron estrategias y herramientas comunicativas para acercarnos a la comunidad de una forma más empática y amable para que le llegara la importancia de nuestro mensaje, sobre desmentir esos bulos que circulaban.

Dentro de las estrategias antirrumor está el de agente antirrumores. Son personas dispuestas a desmentir los rumores en los espacios de cercanía que es donde se genera una comunicación más eficaz y unos cambios reales. Esta comunicación interpersonal es más potente y efectiva, ya que entre dos personas conocidas pueden escucharse y tal vez entenderse.

No debemos obviar tampoco la comunicación online porque está plagada de narrativas de odio, con lo cual se necesita la presencia de otras narrativas que llamen a la convivencia y al entendimiento en las redes online.

Cuando confrontamos los rumores hay dos aspectos que señalar, el objetivo y el emocional. Lo más sencillo de trabajar es lo objetivo ya que solo es cotejar la información real con el rumor, puedes contrarrestarlo con datos oficiales y objetivos que desmienten el rumor. Pero después está lo que queremos creer, nuestras creencias y visiones del mundo. Todo lo que vaya en contra de nuestras creencias nos hace sentir mal, nos negamos a aceptar que la nuestra no sea la “verdadera” o la “única” y “natural”. Esto toca directamente nuestras emociones, nos pone en cuestionamiento nuestra visión del mundo lo que nos genera rechazo. Es por esto que en nuestras estrategias comunicativas antirrumores debemos de acompañar a las personas en su toma de conciencia sobre las creencias que tiene la propia persona e ir ampliando esa visión del mundo para que pueda ser más diversa y tolerable con las creencias del resto. No podemos ir en contra de los estereotipos que tenemos en nuestra cabeza, sino tener conciencia del estereotipo que tenemos y a partir de ahí podemos intentar evitar tener acciones discriminatorias o prejuiciosas.

¿Por qué es fundamental la figura de agente antirrumor?

Porque no podemos llegar a 35 personas con el nivel de ajetreo que tenemos en el día a día. Pero si cada agente antirrumor es capaz de llegar a dos personas, y estas dos personas a otras dos y así sucesivamente, como una cadena de agentes antirrumores. Así sería más fácil extender esta forma de hacer frente a los rumores.

Algo que nos facilita nuestra argumentación es tener datos objetivos y reales. Para ello nos podemos aprovechar de la ley de transparencia que hace que las instituciones públicas estén obligadas a publicar sus datos y responder a tus preguntas. Además, nos podemos ayudar de las estadísticas del INE, el EURSTAT, los observatorios de DDHH o antirracistas y otros organismos (maldita.es o malditobulo…) que se dedican a investigar o recopilar y tener accesible estos datos.

Las fakenews o paparruchas.

Le estamos dando una autoridad a una serie de hechos que no lo tiene. Le damos valía a una desinformación ya que la llamamos “noticia falsa”, ¡¿Quién dice que es falsa?!, que diría quien creó el bulo. Mejor no entrar en esos debates, son bulos o paparruchas y para nada noticias.

Hace un tiempo que hablábamos de la opinión pública como los temas o discursos que se hablaba en la sociedad y que los medios transmitían. Ahora hablamos de opinión publicada porque todo empieza desde la publicación de los medios, son estos los que marcan sobre lo que se habla y dictan cual debe de ser nuestra opinión. Desde el 15M, que puso en cuestionamiento la desinformación y manipulación por parte de los medios, ya no nos fiamos de lo que se publica en los medios de comunicación, hemos perdido la confianza en estos.

Nos encontramos muchas manipulaciones y desinformaciones, por ejemplo, un bulo de una imagen difundida por whatsapp del Ministerio de Exteriores anunciando la regularización masiva de inmigrantes. En esta imagen se podía ver una captura de pantalla de la página web del ministerio con sus logos oficiales. Esto era falso y solo tenías que acceder a la web del ministerio para corroborarlo, algo fácil, pero la inmensa mayoría de la gente no hace eso, se queda con la imagen que le ha llegado por whatsapp.

Hay muchas webs que se aprovechan de este tipo de manipulaciones. Buscan polarizar la opinión pública estableciendo pros y contra de los hechos (temas de feminismos, migraciones, lgtbiq…) en el que reafirman la opinión de unas personas y el rechazo de otras. Estas webs buscan atrapar con sus titulares alarmantes a quienes navegamos por la red. Mientras más visualizaciones, visitas, tráfico de personas y likes tenga, más dinero tendrá dicha empresa, porque al tener más publicidad o anunciantes, más dinero recibirá. Solo buscan el click de las personas, y tanto las que piensan así como las que no solemos clickar.

Además, nos encontramos con una manipulación sutil, ya que en medios “progresitas” donde exponen datos que no pretenden fomentar odio hacia las personas migrantes, acompañan esas noticias de imágenes que vinculan la migración con la exclusión. O pueden hacer reportajes mostrando a personas muy diversas con las que se puede identificar cualquiera, explicando el por qué votan a partidos de extrema derecha repitiendo el mantra de paparruchas que transmiten esas organizaciones, blanqueando así al fascismo y sus valores.

Estas formas y estrategias de incitar al odio y dividir a la sociedad no es nuevo, son estrategias antiguas que generan desafección por la política además de inseguridad. Esta búsqueda de seguridad nos motiva a escoger salidas autoritarias a nuestros problemas.

Tenemos que aprender a comunicarnos para las demás, no solo para las que piensan como yo, sino también para las personas ambivalentes. Nosotras podemos dar datos objetivos contra los rumores, pero estos datos solo sirven para la gente que ya estamos convencidas. Sirven para armarnos de argumentos, valor y voluntad para contrarrestar la desinformación, pero no sirve para las personas que están asentadas en un sentimiento de identidad, de miedo y de buscar el chivo expiatorio. Muchas veces el generar narrativas inmediatas contra las narrativas que incitan al odio motivan más estos discursos agresivos. Tal vez debemos de hablar desde otros marcos diferentes y no estar siempre en la contranarrativa. Si hablan de violencia hablemos de noviolencia.

Debemos reorganizarnos y movilizar a nuestras bases, también en las redes, en lo online, porque aquí es donde la opinión se está gestando.

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